Drogas de Diseño

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Tratamiento drogas de diseño

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Tratamiento

Las drogas de diseño están generalmente asociadas al ocio nocturno: discotecas, bares y fiestas de música electrónica. Se entiende como droga de síntesis o de diseño aquella que puede ser sintetizada o preparada en un laboratorio a partir de sustancias químicas no naturales. Según la familia a la que pertenezcan, pueden producir distintos efectos sobre el sistema nervioso, imitando los de las drogas naturales. En la práctica, las drogas de este tipo más extendidas en España son, por orden de predominancia:

Speed (metanfetamina o derivados de ésta, en forma de polvo): produce un potente efecto estimulante de sobre-energía y euforia, posiblemente más intenso que el de la propia cocaína. Conforme la persona sigue consumiendo la sustancia el cuerpo rápidamente desarrolla tolerancia a sus efectos, obligando al consumidor a administrarse dosis cada vez más altas. Entre los efectos a medio y largo plazo se encuentran la adicción severa, conducta compulsiva, depresión, disfunción sexual, psicosis y esquizofrenia.

Pastillas o Éxtasis (MDMA, MDA y derivados similares) y Cristal (habitualmente se trata de estos mismos principios activos en forma de polvo): el éxtasis se particulariza por sus efectos entactógenos, una sensación subjetiva de apertura emocional e identificación afectiva con el otro, así como por sensaciones de gran energía física, bienestar general e hiperactividad. Los principales síntomas de sobredosis, o bien derivados de una mala ingestión, son la deshidratación, hipertensión, hipertemia y taquicardia. Aunque existe riesgo de hiponatremia (deficiencia de sodio) por ingesta excesiva de agua, es mucho más significativo el riesgo de deshidratación, que puede llegar a desencadenar la muerte, como consecuencia de la alta actividad física inducida y de que la droga además tiende a inhibir la percepción de cansancio, hambre y sed.

Tripis (generalmente compuestos de LSD o mescalina, ocasionalmente de psilocibina): sus efectos, que suelen durar entre 12 y 24 horas, se asemejan a los de la psicosis o la esquizofrenia, pudiendo pasar de resultar hilarantes a verdaderamente aterradores, de manera totalmente impredecible. En estos últimos casos existe una probabilidad relativamente alta de que el consumidor no salga de dicho estado, desencadenándose de esta manera un trastorno psicótico o una esquizofrenia, que a menudo acaban resultando permanentes.

Ketamina: es un anestésico disociativo derivado de la fenciclidina (PCP) o polvo de ángel. Actúa sobre los receptores NMDA, pudiendo provocar alucinaciones y un estado disociativo que cursará como alteración del sentido del cuerpo y de la realidad. El consumidor puede sufrir hipertensión arterial, taquicardia, descoordinación, pérdida de conciencia y en dosis más altas, la muerte. Un efecto preocupante y potencialmente peligroso es la tendencia a sentir tal despreocupación hacia el entorno que llega a comprometer seriamente la seguridad personal de quien la consume.

Extasis Líquido (GHB): el GHB tiene efectos impredecibles en los seres humanos, que varían mucho de una persona a otra. En dosis bajas actúa como un sedante, provocando sensaciones de bienestar y euforia de forma similar al alcohol. Dosis más altas suelen producir mareo, comportamiento errático, descoordinación, incoherencia verbal y vértigo; efectos que pueden llegar a durar hasta 24 horas. Especialmente cuando es mezclado con alcohol, puede bajar peligrosamente el ritmo respiratorio hasta causar la muerte.

Polvo de Ángel (PCP): al igual que la Ketamina es un anestésico disociativo. Su denominación se debe a que produce un estado en el que los consumidores permanecen conscientes pero aparentemente insensibles o disociados del entorno. Los síntomas inducidos por esta droga están muy próximos a los observados en la esquizofrenia. En dosis bajas produce un leve aumento de la frecuencia respiratoria, tensión arterial y pulso; adormecimiento de las extremidades, descoordinación y desorientación. En dosis más altas reduce la tensión arterial, el pulso y la respiración; produce náuseas y vómitos; deteriora la capacidad de juicio e incrementa la impulsividad, el comportamiento imprevisible y violento; produce intensas alucinaciones, psicosis, convulsiones, coma y muerte.

La adicción a la metanfetamina se vuelve crónica rápidamente, y los síntomas del síndrome de abstinencia, aunque eminentemente psíquicos, son comparables a los de la heroína. Éstos incluyen intensos y recurrentes deseos de consumir; malestar general; ansiedad; depresión; insomnio; cansancio crónico y psicosis. Es crucial que la persona adicta a esta sustancia complete un exhaustivo proceso de desintoxicación, antes de comenzar con la siguiente fase de tratamiento.

Aunque la adicción a las drogas de síntesis restantes es de índole fundamentalmente psicológica, su deshabituación puede resultar inviable sin ayuda especializada. Pese a que la abstinencia de estas sustancias no se asocia con complicaciones médicas graves, su uso continuado tiende a producir serios trastornos psiquiátricos y daños neurológicos severos. La suspensión después de un consumo relativamente prolongado suele desencadenar síntomas depresivos y ansiosos, en algunos casos de gravedad, así como fatiga, hipersomnia y aumento del apetito.

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